Para complementar sus reglas, ya de por sí estrictas, sobre madera ilegal, el FSC tiene una Política para la Asociación que prohíbe estrictamente a cualquier organización asociada participar en actividades inaceptables.

La Política para la Asociación declara específicamente que el FSC solamente se asociará con organizaciones que no participen directa o indirectamente en las siguientes actividades inaceptables: 

  • Tala ilegal o comercio ilegal de madera o productos forestales;
  • Violación a los derechos tradicionales y humanos en las operaciones silvícolas;
  • Destrucción de altos valores de conservación en operaciones silvícolas;
  • Conversión significativa de bosques a plantaciones o a otros usos;
  • Introducción de organismos genéticamente modificados en las operaciones silvícolas; o
  • Violación de cualquiera de los Convenios Fundamentales de la OIT (tal y como aparecen definidos en la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo).

Evaluar el acatamiento de esta política es una inquietud clave del FSC y aquellos con sospecha de infringir la Política FSC para la Asociación desencadenan investigaciones exhaustivas. El FSC exhorta a cualquier actor social, ya sea organización o persona física, a presentar una queja formal contra la organización o la persona con sospecha de participar en cualquier de las actividades inaceptables antes señaladas, a través del formulario de presentación de controversias. 

En 2013, el FSC pulió sus estándares de manejo forestal, cadena de custodia y madera controlada para cumplir los requisitos de la legislación contra el comercio de madera aprovechada ilegalmente y productos de madera ilegales, tales como el Reglamento de la UE relativo a la comercialización de la madera (EUTR), la Ley Lacey de Estados Unidos y la Ley Australiana de Prohibición de Tala Ilegal. De esta manera, la certificación FSC puede servir de evidencia de cumplimiento de estas leyes. Tanto en la Unión Europea como en Australia, el FSC mantiene un dialogo con funcionarios gubernamentales sobre el valor y confiabilidad de la certificación FSC. 

En fechas más recientes, varios países asiáticos han desarrollado su propia legislación contra el comercio de madera ilegal. En particular, el certificado FSC es reconocido, explícita o implícitamente, como evidencia válida de legalidad en Indonesia, Japón, Malasia, Corea del Sur y Vietnam.

Por lo tanto, al comprar productos con una declaración FSC y/o el logotipo del árbol, los consumidores saben que están comprando productos forestales que han sido legalmente obtenidos de empresas que practican un aprovechamiento responsable, que toman en cuenta los beneficios sociales para las comunidades locales y que se adhieren a importantes protecciones ambientales.