Brasil alcanza los 10 millones de hectáreas certificadas: un hito para las soluciones basadas en la naturaliza Mayo 21, 2026 Categoría : Noticias generales Con un crecimiento en superficie de casi el 40% en los últimos diez años, Brasil acaba de alcanzar la marca de 10 millones de hectáreas certificadas por FSC. Este territorio, que es incluso mayor que Portugal, abarca tanto bosques nativos como plantados, y consolida un nuevo paradigma: el bosque en pie – ya sea para fines maderables o no maderables – como un activo estratégico para la economía nacional y para las metas climáticas del país.“Nuestro potencial para expandir el manejo forestal responsable aún es vasto y subutilizado, especialmente cuando se trata de bosque nativo. La ampliación de las concesiones forestales en la Amazonía, por ejemplo, es un camino relevante para convertir áreas públicas en polos de producción sostenible que generen ingresos para el Estado, así como empleo y bienestar para las comunidades”, afirma Elson Fernandes de Lima, director ejecutivo de FSC Brasil.La deforestación es un modelo de negocio del pasado. “La economía forestal certificada es una de las principales estrategias que permite a Brasil escalar su producción sin comprometer su mayor capital: la biodiversidad. Hoy, los 10 millones de hectáreas certificadas nos demuestran que la frontera de la producción brasileña no está en la deforestación, sino en la inteligencia con la que ocupamos y cuidamos el territorio”, añade.A lo largo de este proceso, también se conservan los llamados servicios ecosistémicos, que funcionan casi como una infraestructura invisible de nuestra economía: la regulación del régimen de lluvias, el mantenimiento de los ciclos hídricos y el secuestro de carbono. Son activos que sustentan al agronegocio y a la industria nacional, y que el manejo forestal responsable garantiza que permanezcan activos y no se agoten.Alianza con VerraFSC y Verra, organizaciones sin fines de lucro que operan estándares de certificación en los mercados ambientales y sociales, firmaron una alianza para aplicar sellos de FSC a Unidades de Carbono Verificadas (VCUs) emitidas para proyectos que estén registrados tanto en el Programa Verified Carbon Standard (VCS) como en el Estándar de Certificación de Manejo Forestal (FM) de FSC.La participación simultánea en ambos programas permite a los gestores forestales y a las comunidades en bosques certificados por FSC ampliar sus contribuciones de mitigación climática y desarrollo sostenible mediante la generación de créditos de carbono.Dado que Verra es la autoridad en créditos de carbono y FSC en manejo forestal responsable, la unión de ambas marcas eleva el nivel de reputación de un proyecto. El inversor que compra un crédito con este nuevo sello conjunto sabe que está pagando por un carbono real y, al mismo tiempo, apoyando a un bosque gestionado con el más alto estándar social, económico y ambiental.El hecho de que estos créditos sean verificados y certificados de forma independiente bajo el Programa VCS y provengan de bosques con certificación FSC demuestra al mercado tanto el uso de las mejores prácticas de manejo como un sólido compromiso con las partes interesadas. FSC / Arturo Escobar Biomas y sus potenciales La Mata Atlántica es el bioma más populoso de Brasil, albergando a cerca del 80% de la población y a grandes ciudades como Río de Janeiro y São Paulo y, debido en gran medida a esto, también es el más amenazado. En 2025, registró su menor nivel de deforestación desde que comenzó el monitoreo realizado por la ONG SOS Mata Atlántica hace 40 años.Si sumamos las áreas certificadas por FSC de los estados que están compuestos al 100% o casi al 100% por Mata Atlántica (como Espírito Santo, Río de Janeiro y Santa Catarina) y estados que tienen una dominancia muy fuerte (como Paraná, São Paulo y Río Grande del Sur), casi el 38% de los 10 millones de hectáreas se encuentra en este bioma.“El modelo de certificación demuestra que la conservación puede – y debe – ir más allá de la madera. Las iniciativas de manejo sostenible para productos como la miel y la yerba mate demuestran que es posible generar valor económico respetando las particularidades de la región”, señala Lima. Asimismo, explica que el manejo forestal sostenible es una poderosa herramienta económica que, al mismo tiempo que garantiza el mantenimiento del bosque, promueve oportunidades de empleo y dinamiza la economía.Para Lima, alcanzar este nivel de certificación es el resultado de un trabajo arduo de muchos años, que involucra a empresas, organizaciones no gubernamentales y a la sociedad en general. “Para seguir en esta trayectoria de crecimiento y de generación de un impacto positivo para las personas y para la naturaleza, necesitamos acercarnos aún más a estos actores y buscar sinergias con los gobiernos y, especialmente, con las personas que viven en el bosque y del bosque”, evalúa.Por su parte, en la Caatinga, el manejo adquiere un nuevo matiz ante la necesidad cada vez más urgente de descarbonizar las cadenas productivas. Allí, el enfoque no es la extracción de troncos de madera o la recolección de frutos, sino la producción de biomasa. El potencial de la producción sostenible de energía es grande en la región y FSC Brasil espera contar con al menos un proyecto certificado allí este año.Y a pesar de que biomas como el Cerrado y la Caatinga enfrentan una presión proporcionalmente más devastadora y con menor protección legal, la Amazonía es la selva tropical más grande del mundo y tiene un impacto significativo en el clima global.In esta región, el manejo es casi un sinónimo de resistencia. La certificación FSC reconoce el papel fundamental de las comunidades tradicionales, quilombolas y cooperativas de pequeños productores como verdaderos guardianes de la selva. El desafío – y el gran salto de mercado que FSC está promoviendo – es lograr que la lógica de producción de estos actores en estos lugares sea comprendida y aceptada por los grandes mercados consumidores. FSC / Célio Cavalcante Filho El papel de la trazabilidad en cadenas productivas más sosteniblesLa trazabilidad es lo que garantiza que un tronco de madera, un crédito de carbono o un saco de castañas no hayan dejado un rastro de destrucción en el camino. Cada etapa queda registrada y es posible acompañar todo el proceso de producción, desde la extracción en el bosque hasta el estante de la tienda.El mayor enemigo de la conservación no es el consumo de los recursos forestales, sino la ilegalidad. Cuando la madera procedente de la deforestación criminal entra al mercado, desploma los precios e imposibilita la viabilidad de las empresas que operan de manera correcta.Esta cadena de custodia – el camino rastreable y documentado que recorre un producto desde su origen hasta el consumidor final – ayuda a eliminar incertidumbres operativas y otorga la transparencia exigida por los grandes importadores e inversores. Es un ‘blindaje’ cada vez más necesario para las empresas – e incluso para países como Brasil – que buscan el protagonismo en la economía de bajo carbono.El hito de los 10 millones de hectáreas refleja el valor del bosque en pie y demuestra que la viabilidad económica de Brasil está intrínsecamente ligada a su capacidad para proteger y producir de forma sostenible.“El mayor desafío actual es tender puentes entre el bosque y los mercados consumidores para que el conocimiento que existe allí gane reconocimiento y valor”, evalúa Elson. Para él, “alcanzar esta marca no es el fin de un camino, sino el punto de inflexión hacia la escala que Brasil necesita entregar al mundo”. FSC / Célio Cavalcante Filho