Conforme el consumo global de productos forestales sigue creciendo, las plantaciones certificadas FSC por su manejo responsable pueden desempeñar un papel decisivo para asegurar que el suministro de sus materiales sea sostenible.

Aunque las plantaciones no pueden sustituir la riqueza, estabilidad y belleza de los bosques naturales o la complejidad de los servicios que proporcionan, la aplicación de los estándares FSC en las plantaciones garantiza que su manejo esté definido por la transparencia y la imparcialidad y minimice los efectos ambientales y sociales negativos.

Desde 1994, el FSC no tolera la conversión de bosques naturales. Así pues, las plantaciones de áreas convertidas después de esta fecha no pueden recibir la certificación FSC.

Esta regla de 1994 es importante ya que constituye la manera en que nos esforzamos por mantener y mejorar el valor ambiental, económico y social de los bosques naturales existentes.

Al igual que con cualquier otra operación forestal, las plantaciones certificadas deben acatar estrictos requisitos FSC. Las plantaciones certificadas tienen que respetar una serie de indicadores sociales, incluyendo el bienestar social y económico a largo plazo de los trabajadores forestales y las comunidades locales, el respeto a los derechos de los pueblos indígenas y de los trabajadores, así como condiciones laborales seguras.

Además, las plantaciones certificadas FSC están obligadas a reservar áreas de bosques naturales, ya sea preservándolas o restaurándolas en tierras degradadas donde ocurrió una repoblación forestal. También se les exige que identifiquen y protejan las áreas con altos valores de conservación para garantizar la calidad del agua y proteger la tierra a lo largo de las corrientes de agua.

En Brasil, específicamente, las plantaciones certificadas FSC han llevado a cabo con éxito proyectos de restauración o la reintroducción de especies en peligro en áreas restauradas.

Uno de los aspectos más sobresalientes de la certificación FSC es el requisito de que la situación del área forestal sea absolutamente clara con respecto a:

  • los derechos de tenencia de la tierra;
  • el uso que le dan los pueblos tradicionales; y
  • la ausencia de conflictos que pudieran amenazar la integridad física de personas y recursos forestales.

Nuestros estándares forestales nacionales se desarrollan a través de un dialogo con una amplia gama de actores sociales, incluyendo grupos indígenas, ONG ambientales y sindicatos, con el fin de determina los métodos de manejo forestal y de plantaciones más apropiados para cada país.

Aunque la certificación FSC no puede solucionar complejos conflictos históricos sobre la tierra, sí estipula que la propiedad, así como los derechos de uso y tenencia estén claramente establecidos. Las empresas deben también negociar y obtener el acuerdo previo de las comunidades afectadas por sus actividades, sobre la base de un proceso bien informado y justo.