rubens gomes

Sus estudiantes y las personas que le conocían le llamaban Rubão, un aumentativo en brasileño para Rubens, lo que indica la grandeza de un hombre que llevó una vida sencilla a pesar de la importancia de su proyecto.

Romper el eslabón de la cadena de pobreza y exclusión de los jóvenes que viven en uno de los barrios más duros de Manaus no fue tarea fácil y todo lo que tenía a mano era su habilidad como lutier, haciendo guitarras y otros instrumentos. Pero para Rubão fue más que suficiente.

Con pasión y destreza fundó la OELA (Taller Escuela de Lutería de la Amazonia) en 1998, un proyecto que concibió como una forma de sacar de la exclusión social y la pobreza a adolescentes en situación de riesgo para que pudieran, como él, afinar algunas de las mejores guitarras hechas con valiosa madera amazónica.

A lo largo de 20 años con el OELA se enorgullece de haber formado a más de 2300 estudiantes en el oficio de lutier. Sin embargo, Rubão, en cuanto que verdadero habitante del Amazonas, también conocía la importancia de preservar la biodiversidad y el uso sostenible de los recursos de los que obtenía la madera para hacer sus guitarras. 

Su conciencia lo llevó a ser un ferviente defensor de las causas ambientales y de los derechos de las Comunidades Tradicionales del Amazonas. Llegó a ser presidente del Grupo de Trabajo del Amazonas (GTA) y coordinador del Foro Brasileño de ONG y Medio Ambiente Social (FBOMS).

Rubens se inclinó pronto por FSC, no solo en calidad de miembro representante de la Cámara Social Sur desde 2002, sino también asegurándose de que la madera que utilizaba para elaborar sus obras maestras estaba certificada por FSC y se obtenía de forma responsable, cuidando el medio ambiente y los trabajadores que participaban en el proceso. OELA se convirtió así en la primera escuela de lutieres del mundo en trabajar con madera amazónica certificada por FSC, en la que se crean instrumentos preciosos atemporales.

Su trabajo en favor de las personas en riesgo de exclusión le llevó a cruzar fronteras y acometió un importante proyecto en el archipiélago de Bailique, en el estado brasileño de Amapa, donde trabajó con las comunidades locales de allí para producir açaí de origen sostenible, generando un importante flujo de ingresos para las comunidades locales.

Músico, lutier, educador y activista, deja un legado de diálogo y trabajo por un planeta más sostenible. La familia FSC se une a los que recuerdan su legado y acompañará en espíritu a sus alumnos cuando afinen sus instrumentos según las enseñanzas de Rubão.