© Arauco Forestal S. A.

En el Sur de Chile, el Parque Oncol de Arauco protege uno de los últimos reductos de la Selva Valdiviana de la Costa, que tiene la mayor diversidad biológica de todos los bosques templados de Sudamérica. Con sus 2.481 hectáreas, alberga 90 especies de animales y 80 de plantas (muchas de ellas endémicas), y está rodeado de importantes yacimientos arqueológicos. Añádale sus vistas panorámicas de playas, valles, montañas nevadas de los Andes y famosos volcanes chilenos – y tendrá un refugio turístico de categoría mundial. 

Los gestores forestales de Oncol han utilizado el innovador Procedimiento del FSC de Servicios del Ecosistema para demostrar y realizar comunicaciones relativas al impacto positivo del manejo forestal responsable sobre determinados servicios del ecosistema. Los titulares de certificados FSC pueden utilizar este modelo global en 7 pasos para mostrar de qué manera sus actividades de manejo forestal contribuyen a la conservación (o restauración) de los servicios del ecosistema en el bosque. Una entidad de certificación evalúa de forma independiente los impactos positivos, que, una vez verificados, se convierten en las denominadas “declaraciones de servicios del ecosistema”. Éstas pueden a su vez utilizarse para fines promocionales y de comunicación. 

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Así sucedió en el caso de la evaluación de Oncol – realizada por Soil Association Certification en agosto de 2019 - que demostró los resultados de la promoción del ecoturismo de Arauco. Tras comparar datos actuales y pasados con indicadores de resultados específicos, la empresa demostró satisfactoriamente impactos positivos en tres categorías diferentes. En primer lugar, Arauco aumentó la conservación de importantes áreas recreativas, ampliando la superficie del parque de 754 ha en 2011 a 2.509 ha en 2018. También se redujeron drásticamente las infracciones, accidentes y actividades no permitidas de los turistas. En segundo lugar, los gestores pudieron demostrar que los visitantes anuales del parque habían aumentado de 12.000 a 18.000 – y que habían mejorado la experiencia de los turistas añadiendo nuevas cafeterías, alojamientos, rutas de senderismo, circuitos en las copas de los árboles, miradores, etc. En tercer lugar, las técnicas de monitoreo utilizadas por los científicos mostraron un aumento del número de especies clave observadas entre 2013 y 2019, como el Puma Concolor y el Gran Zorro Andino.

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Estos servicios del ecosistema protegidos también se han convertido en cruciales para las comunidades locales que viven alrededor del parque, ya que dependen de actividades relacionadas con el ecoturismo, como la venta de comida y artesanías, alquiler de camping, servicios de guías, transporte, etc. La selva proporciona también madera y productos forestales no maderable para las poblaciones locales [1] y nativas como la Asociación de Artesanos Punucapa. Las universidades nacionales e internacionales son otros beneficiarios directos de estos servicios del ecosistema, pues tienen acuerdos con Arauco para realizar estudios científicos en el Parque Oncol [2]. Varios programas escolares y juveniles también utilizan el parque con fines educativos. 

Todavía hay importantes desafíos que resolver y caminos que recorrer, pero una cosa está clara: los impactos positivos verificados sobre los servicios del ecosistema (SE) realmente amplían el reconocimiento de los impactos ambientales de Arauco en el Parque Oncol. 

¡Participe!

El Procedimiento de SE, que entró en vigor en 2018, proporciona a los propietarios forestales las herramientas adecuadas para comunicar los impactos positivos de sus actividades. 

El FSC cuenta con otros lugares certificados en todo el mundo y recientemente celebró su 23ª declaración de servicios del ecosistema verificada con éxito. 
Si es usted un gestor forestal o un sponsor potencial interesado en este tema, por favor visite la página https://fsc.org/es/page/servicios-del-ecosistema y descubra como involucrarse.

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[1] CODEFF (Comité nacional pro-defensa de la flora y fauna). 2003. Diversidad Biológica del Área Costera protegida Punta Curiñanco. Valdivia, Chile. 62 p.
[2] Puede consultar una lista de los diferentes estudios realizados en este enlace.