El informe de Naciones Unidas de 2011 “Situación de los Pueblos Indígenas del Mundo” señala que a pesar de que diversos países han reconocido formalmente la identidad y los derechos de los Pueblos Indígenas tras la aprobación de la “Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2007” existe todavía una “persistente invisibilidad” de los mismos en las estadísticas oficiales. La República del Congo no es una excepción.

El 30 de diciembre de 2010 el Parlamento del Congo aprobó una ley para la promoción y protección de los derechos de los Pueblos Indígenas. La aprobación de esta ley, la primera de este tipo en África, representó un desarrollo histórico para los Pueblos Indígenas del continente. Sin embargo, la recuperación de siglos de represión histórica es con frecuencia lenta y laboriosa.

Papel del manejo forestal sostenible

Al Norte de la República del Congo se encuentra la Ciudad de Ouésso – la capital de la región de Sangha. A unos 30 Km. al sur de Ouésso está la localidad de Pokola.

Pokola, un antiguo pueblo de pescadores, es ahora sede industrial de la empresa maderera Congolaise Industrielle des Bois (CIB) OLAM, que opera en el área desde 1968. La empresa es arrendataria de 2,1 millones de hectáreas de bosques de propiedad estatal en la República del Congo, de las cuales 2 millones están certificadas FSC. Cuentan con la certificación de manejo forestal sostenible desde el año 2008.

La empresa Interholco IFO (Industrie Forestière de Ouesso), localizada en el pueblo de Ngombe – también en la región de Sangha- es otro centro de este tipo. La empresa opera en 1,16 millones de hectáreas en la República del Congo. Esto representa un cuarto de la superficie de Suiza.

Entre otras regulaciones, los principios y criterios de la certificación exigen que las empresas protejan los derechos de los trabajadores y las condiciones de trabajo, lo que incluye la implementación de prácticas de salud y seguridad y el pago de salarios que cumplan o excedan los estándares mínimos de la industria forestal.

Esto impacta de forma significativa en las vidas tanto de los empleados (algunos de los cuales son Baaka, como de otros Pueblos Indígenas que viven en la región.

En el terreno, esto se ha traducido en un mayor acceso a la sanidad y educación modernas y la capacidad de superar los sueldos mínimos legales bajo los estándares salariales de la industria forestal.

Beneficios para los Baaka

El Dr. Bashir Abdel Salam es uno de los tres médicos que trabajan en el hospital de Pokola. El hospital, construido por la empresa CIB, es la única clínica de servicio médico integral del Norte del Congo donde se realizan operaciones quirúrgicas (pediátricas y de maternidad), trabaja con medicina general, tiene un laboratorio de radiografías, una clínica dental, un departamento de corazón y pulmón y una clínica especializada en SIDA.

Construido en el año 2010, el hospital atiende una media de 60 nacimientos al mes y a unos 35.000 pacientes al año, un 40% de los cuales reciben tratamiento por enfermedades infecciosas.

Después de haber trabajado como residente en el hospital hace cinco años, el Dr. Salam, que es originario de Brazzaville, volvió a Pokola como doctor a tiempo completo hace 18 meses.

“Me encanta el trabajo que hago aquí porque puedo hacer un poco de todo, no como en Brazzaville. Practico medicina general, hago cirugías de maternidad y viajo a los poblados forestales para sensibilizar y vacunar a las poblaciones” declaró el Dr. Salam. “El día más memorable para mí en el hospital fue un parto de trillizos por cesárea después de un año trabajando aquí”.

No es difícil apreciar por qué el hospital es tan popular para los partos. Cuenta con los últimos equipos para rayos X y ecografías, una moderna sala de operaciones y los mejores cuidados postnatales del área.

Ornella, una mujer Baaka de 25 años de edad, cuyo marido trabaja en CIB, ha sido beneficiaria de las instalaciones. Tras haber dado a luz a tres de sus cuatros hijos en el hospital, Ornella responde por él.

“El hospital es más seguro y los doctores formados proporcionan un ambiente más adecuado para dar a luz a un niño. También se suministran las vacunas de forma inmediata” declaró.

Durante el parto de su segundo hijo, Ornella no consiguió llegar al hospital a tiempo, por lo que nació en casa. Ella dice que su madre la ayudó en el trabajo de parto, la sentó en una silla y la ató y cuando nació el niño, le cortó el cordón umbilical con un machete.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la tasa de mortalidad materna de la República del Congo es de 442 (por 100.000 nacimientos vivos), situando al país en el 25º peor resultado para este indicador.

La empresa proporciona asistencia gratuita en el hospital para sus empleados y sus familias y subsidia el 65% del coste de las medicinas. Los no empleados pagan un importe subsidiado por consulta, normalmente entre el 40 y el 60% de lo que pagarían en un hospital normal.

En la República del Congo, el sueldo mínimo mensual es de 82 €. El de IFO es de 173€ o un 210% por encima del salario mínimo legal del país.

En opinión de Eric Mvouyou, jefe del equipo social de IFO, esto ayuda a pagar el tratamiento de su hija, que sufre una discapacidad. “Mi única hija, que ahora tiene nueve años, sufrió una embolia cuando tenía cuatro. Desde entonces, tiene una discapacidad y debe visitar con regularidad el hospital de Brazzaville. El buen salario que obtengo de IFO es de gran ayuda,” declaró.

Otro miembro del equipo social, Timothée Époutangongo Dimitri, de la tribu indígena de los Baaka, dijo que su salario le ha permitido obtener un crédito bancario para construir una casa.

Trabajando para y con los Pueblos Indígenas

Localizada en el corazón de la segunda masa forestal más grande del mundo, la República del Congo cubre una superficie de 342.000 km2 de África Central, cuenta con 4.085.422 habitantes y un pueblo pigmeo* que representa aproximadamente entre un 5 y un 10% de la población.

Para las ciudades y pueblos alrededor de Ouésso, como Ngombe y Pokola, que yacen lánguidamente sobre el Río Sangha, rodeadas de selvas tropicales y conocidas por sus pueblos pigmeos* (incluyendo a los Baaka), la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007) y el Convenio 169 de a OIT (1989) tienen una importancia fundamental.

De esta manera, un aspecto importante del manejo forestal sostenible es identificar, involucrar y respaldar los derechos, costumbres y cultura de los Pueblos Indígenas.

Timothée Époutangongo Dimitri, de la etnia Baaka, procede de una aldea llamada Mbalonga, a 5 Km. de Ouesso. Tiene 34 años, lleva en IFO desde hace 13, y trabaja como investigador social. Entre sus tareas está la de traducir a las lenguas de las comunidades (como Bamgombé, Mikaya, Mbenzélé y Mbalouma), interactuar con los Pueblos Indígenas como parte de las consultas del proceso de Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI) y desarrollar programas sociales para colaborar con ellos, incluyendo la cartografía participativa.

“Mi trabajo requiere que explique cosas relacionadas con nuestro proyecto y con el desarrollo de los Pueblos Indígenas – como el plan del proyecto de la empresa y sensibilizar sobre temas como la construcción de escuelas. Estoy orgulloso de mi trabajo porque me ofrece la oportunidad de hacer algo para mi pueblo mientras gano un salario decente” dijo Timothée.

Pascal Mekouno, indígena Baaka de 32 años, nació y creció en Pokola. Según él, lo más importante de su trabajo como comunicador social en CIB es interactuar con su gente e incluirlos en el proceso del plan de trabajo de la empresa.

“Lo mejor de mi trabajo es crear conciencia y realizar misiones de sensibilización con la población local, mi gente. Actúo como mediador y con la ayuda de mi gente identifico lugares sagrados y consigo que la empresa los proteja”, declaró Pascal.

Cuando era un niño, acompañaba a su madre a la selva para pescar y recoger hojas para comer. Ahora, los habitantes y miembros de su comunidad consideran que Pascal es un caso de éxito al que aspirar.

Pascal asistió a la escuela en Pokola y aprendió Matemáticas y Francés, aunque siguió dominando “las habilidades de la selva” –como la recolección de hojas para comer, la pesca y el reconocimiento de plantas medicinales tradicionales. Fue la primera persona de su familia en tener un trabajo formal en una empresa.

En la localidad de Matoto, a 20 Km. de Pokola, donde Pascal tiene familia, los habitantes le cuentan a sus hijos historias sobre Pascal y esperan que algún día sean como él.

Madeleine, la tía de Pascal, que tiene tres hijos, confía en una intervención divina. “Espero que después de estudiar en la escuela local mis hijos puedan progresar en la vida y mudarse a otras ciudades. Si Dios los apoya, me gustaría que todos mis hijos trabajasen en CIB, como Pascal” dijo.

Un estudio del 2018, realizado por el Mecanismo Experto sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, describe el alcance del consentimiento libre, previo e informado como “una manifestación del derecho de los Pueblos Indígenas a la autodeterminación de sus prioridades políticas, sociales, económicas y culturales. Constituye tres derechos de los Pueblos Indígenas interrelacionados y acumulativos: el derecho a ser consultados, el derecho a participar y el derecho a sus tierras, territorios y recursos.”

Los Pueblos Indígenas que forman la comunidad del pueblo de Lengoue ejercen este derecho cuando una empresa manejada de forma sostenible llega a sus bosques para cortar árboles.

Bitanda Gabriel, un habitante de la localidad, explicó el proceso del CLPI y declaró que tenía esperanzas de que trajera algún cambio positivo y más solidaridad en la comunidad. “IFO nos informó sobre el proceso y sobre cómo organizarán la cartografía, con diferentes equipos yendo al bosque y marcando raíces, ramas (utilizadas para vender cocos y cocinar) y árboles (utilizados como medicinas) para su protección,” dijo.

Indígenas como Timothée Époutangongo Dimitri y Pascal Mekouno, contratados por las empresas madereras locales, forman el punto crucial de las relaciones entre los pueblos de la selva y las empresas que operan en lo que tradicionalmente ha sido su hogar.

IFO ha segregado 300.000 hectáreas (el 27%) de su concesión forestal total en Ngombe como área de conservación y alberga 71 sitios protegidos (seleccionados con la ayuda de los Pueblos Indígenas).

En CIB OLAM, el 40% de la superficie de su concesión forestal está protegida, y solo utiliza el 60% para su aprovechamiento. Con una población de 6.000 personas en sus concesiones forestales, la empresa tiene 45 empleados Indígenas.

Vincent Istace, gestor de responsabilidad y sostenibilidad corporativa de CIB cree que los Pueblos Indígenas no sólo son importantes para el trabajo de la empresa, sino que son la razón por la cual la empresa está funcionando de forma eficaz.

Para mantenerlos cerca de sus raíces, la empresa les da la oportunidad de elegir empleos más acordes con su forma de vida preferida: por ejemplo, trabajos en la selva donde pueden utilizar sus habilidades culturales, tradicionales y sociales – como la identificación de árboles, traducción y mediación entre la empresa y su gente.

“Nuestros empleados Indígenas realizan el importante trabajo de mantener el equilibrio entre la empresa y la gente. Garantizan un diálogo abierto y constante, ayudan a abordar las preocupaciones de la vida cotidiana y son esenciales para nuestro trabajo sostenible” declaró Istace.

La importancia de los Pueblos Indígenas

De acuerdo con el Informe Estado de las Minorías y Pueblos Indígenas del Mundo de 2016, el 80% de la diversidad biológica del mundo se encuentra en el 22% del área mundial que todavía custodian los Pueblos Indígenas, con modos de subsistencia, consumo y cuidado de la naturaleza basados en sus sistemas de conocimiento tradicional.

El conocimiento Indígena sigue siendo vital para una amplia parte de la población mundial y es fundamental para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ODS), aunque es ignorado con demasiada frecuencia.

En su Cuarto Informe de Evaluación (AR4) el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) señaló que el conocimiento Indígena es “una base inestimable para desarrollar la adaptación y las estrategias de manejo de los recursos naturales en respuesta a los cambios ambientales y de otro tipo”.

Con las consecuencias de la falta de acción climática ya en marcha, estamos en una carrera a contrarreloj.

Y, quizás, el mayor favor que podemos hacernos a nosotros mismos es buscar y trabajar con gente que ha vivido de forma armónica con la naturaleza durante miles de años.

*De acuerdo con Survival International, “Los Pueblos ‘Pigmeos’ de África Central son tradicionalmente cazadores-recolectores que viven en las selvas húmedas de África Central. El concepto ha adquirido connotaciones negativas, pero ha sido reivindicado por algunos grupos indígenas como término de identidad”.