Collecting berries in a Russian forest

República de Komi, RUSIA. Para los vecinos de Spasporub, un pueblo de 1000 habitantes de la región de Komi, al Norte de Rusia, el simple hecho de no poder recoger la abundancia de frutos silvestres y setas de los bosques durante la temporada de cosecha habitual amenaza gran parte de su seguridad alimentaria el resto del año.

Estos productos forestales sirven tanto como sustento como ingreso para los pobladores locales. Para muchos vecinos, que viven al día con mínimos recursos, la alimentación básica para el año puede escasear si no son capaces de recolectar estas cosechas de julio a septiembre.

Russian berries

La importancia de la producción forestal y el rol de la cooperativa

La recolección de frutos silvestres y setas es crucial para la subsistencia de las comunidades locales en la localidad de Spasporub, de la Región de Komi, al Norte de Rusia – tanto culturalmente (la recolección de frutos silvestres y setas ha sido una actividad tradicional para las familias, así como una posibilidad de relación para las mujeres), como para compensar la falta de oportunidades o trabajos fijos.

Para las familias más pobres de Spasporub, también genera una aportación vital de alimentos – que utilizan para hacer encurtidos, mermeladas, jaleas y otras especialidades locales –para el resto del año.

Okasana Grigorievna

Okasana Grigorievna, jefa de la administración local de Spasporub, dice que no existe una estadística oficial sobre el número de personas que recolectan frutos silvestres y setas cada día, sin embargo “el 50% del empleo ocasional en el pueblo procede de la recolección de estos recursos y el restante 50% de trabajos esporádicos, administrativos y otros, como la enseñanza, etc.”

Unos pocos habitantes –“alrededor de 20 o 25” – trabajan también para la empresa maderera certificada FSC Luza Les.

Russian villagers sell their berries to a local cooperative

Tras la recolección de frutos silvestres de temporada como los arándanos rojos, camemoros y setas entre julio y septiembre cada año, antes de que disminuyan las lluvias, los vecinos los venden a una cooperativa local, la Sociedad de Consumidores Spasporub. La sociedad compra las bayas, las guarda en sus almacenes y las vende a empresas que proceden de otras ciudades y pueblos de la región.

Esto ayuda a los pobladores locales a obtener ingresos de los productos forestales no maderables que recolectan. De los 1000 habitantes del pueblo, alrededor de 700 son miembros de la cooperativa. Esto significa que pagan una cuota única de 30 rublos y pueden participar de cualquier beneficio de la misma.

Berries

En el pasado, este tipo de cooperativas eran frecuentes en esta región, pero después del colapso de la antigua Unión Soviética, los problemas de salarios, rentabilidad y productividad las afectaron gravemente, causando que muchas de ellas tuvieran que cerrar.

De acuerdo con el documento de Forest Research – Retos y Conceptos en un Mundo Cambiante, “La recolección de PFNM [productos no forestales no maderables] disminuyó de 26,321 toneladas en 1990 a 490 toneladas en el 2000 y, en particular para los arándanos rojos y arándanos palustres, de 1,081 a 80 toneladas (Bosque de Rusia, 2002). Ahora la gente recolecta PFNM para consumo personal o venta en las ciudades. Reconocen esta actividad como una de las tendencias de supervivencia.”

Natalia Vasilievna Nizovtseva

La supervivencia de la cooperativa hace honor a Natalia Vasilievna Nizovtseva, de 60 años, elegida jefa de la misma entre 1990 y 2013.

“La mayoría de las cooperativas cierran porque no se adaptan a los cambios. Yo utilicé métodos innovadores, como introducir cuotas de socios y ser selectivos sobre los productos que queremos comprar y vender”, declaró Nizovtseva.

Hoy en día, la Sociedad Cooperativa Spasporub es el principal empleador de la localidad, contratando a 70 personas a tiempo completo y contribuyendo con 120,000 rublos (alrededor de 1075 €) a la administración local en concepto de IVA.

Tamara Grigorievna Firsova

Bosques, una forma de vida amenazada por el cambio climático

Tamara Grigorievna Firsova ha recogido frutos silvestres y setas desde que tenía 6 años. Ahora tiene 70.

En un lluvioso día de mediados de septiembre en Spasporub, Firsova está en el almacén de la cooperativa para vender los frutos silvestres que ha recogido. Normalmente en un día recolecta por lo menos 30 Kg., pero debido a las lluvias del día y las de los días anteriores, que arruinaron una gran cantidad de la cosecha de frutos, sólo ha conseguido recoger 20 Kg. Sin embargo, se considera afortunada.

“Hoy la lluvia ha mantenido alejada a mucha gente del bosque y aunque la cosecha de frutos ha sido menor, conseguí recolectar 20 Kg.”, añadió.

Berries in a Russian village

Firsova dice que la temporada de recolección de frutos silvestres era más prolongada cuando era joven y duraba hasta finales de octubre. “Sin embargo, los cambios estacionales y las fluctuaciones climáticas regulares han acortado la temporada hasta finales de septiembre – y eso con suerte.”

Actualmente Firsova está jubilada y ayuda a gestionar un hogar de tres. “Mi hija no tiene trabajo fijo, así que ella y mi nieta también ayudan a recolectar frutos silvestres durante la temporada. Los ingresos que recibimos nos ayudan a comprar cosas básicas para todo el año.”

Vera Ivanovna Maruk

*Vera Ivanovna Maruk trabaja para la administración local. Sin embargo, esta mujer de 46 años también recolecta frutos silvestres en sus días libres. “He recogido frutos desde que era una niña, por lo que, cada vez que tengo tiempo libre, voy al bosque. Es divertido y me ayuda a tener algún ingreso suplementario” declaró Maruk.

La Sociedad Cooperativa Spasporub es la columna vertebral de la economía local – proporciona trabajo a los pobladores, apoya el abastecimiento local, facilita la venta de productos alimenticios y contribuye de forma significativa en la recaudación de impuestos, lo que aumenta los presupuestos de la localidad.

La otra empresa que contribuye a sostener la cultura y la tradición locales de Spasporub es una empresa de aprovechamiento de madera certificada FSC, Luza Les.

Luza Les, que tiene su sede en Syktyvkar, a dos horas de distancia, arrienda bosques cercanos a la localidad al gobierno para su aprovechamiento. Apoyan a la comunidad a través de una alianza social, por la que la empresa transfiere una cantidad fija de fondos a la administración local, que a su vez se utiliza para mejorar la infraestructura social (como escuelas y la construcción de un terreno de actividades) y organiza eventos comunitarios.

Berries in Russian forest

De acuerdo con el documento de Forest Research – Retos y Conceptos en un Mundo Cambiante, “La gente asocia el manejo forestal solo con el cultivo y la cosecha de madera, aunque los bosques producen numerosos bienes y servicios. Los gestores forestales, utilizando sabiamente los bosques para las personas y para el medio ambiente, pueden aumentar de forma significativa los beneficios de los bosques, como los usos recreativos, la protección del suelo y del agua, los alimentos, las plantas medicinales, la resina y otros productos forestales no maderables (PFNM).”

Okasana Grigorievna, jefa de la administración local de Spasporub, afirma que los bosques manejados de forma sostenible como los de Luza Les han permitido a los habitantes de la localidad continuar sus prácticas culturales (de recolección de frutos silvestres y setas del bosque) y han contribuido a aumentar sus ingresos, evitando el aprovechamiento en los bosques donde los pobladores van a recolectar frutos.

“Cuando encontramos áreas en nuestros bosques cercanos que tenían setas, se lo mencionamos a la empresa. Dejaron esa área tal y como estaba para que los habitantes de la localidad pudieran seguir recolectándolas” declaró Okasana Grigorievna.

Sparsporub community in Russia

Aunque el cambio climático cada año es más pronunciado y las comunidades como las de Spasporub siguen siendo vulnerables, ser capaces de continuar sus tradiciones locales de recolectar alimentos en el bosque y vincularse con su comunidad al hacerlo, les proporciona cierto consuelo.

Tamara Grigorievna Firsova abraza un cesto de los brillantes frutos rojos que ha recogido, cayendo en la nostalgia.

“El tiempo ha cambiado desde que yo era niña y las temporadas de cosecha son más cortas. Pero ir al bosque y recoger frutos silvestres- igual que hacía cuando era niña- me relaja.”